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MANIFIESTO

Había una época en la que el hombre usaba solo lo que necesitaba.

Esto ocurría despues de la invención del agua corriente. Y seguro que antes de la invención del agua light.

¿Qué ha pasado entremedias?
Lo más seguro es que empezase como algo inocente.

Alguien peló un plátano.
Y lo guardó para luego.
Puede que se lo diese a un amigo.
Y el amigo pensó:
«Pues sí que está bien que te den un plátano que ya está pelado».
Y antes de darnos cuenta,
alguna empresa empezó a comercializar plátanos previamente pelados.

El paso de lo que el hombre necesita,
a toda la porquería inútil que acaba comprando en un proceso gradual.

Pero nosotros somos los reyes de la osadía.
Y ya estamos hartos.

En nuestro reino subsistimos con lo básico.

Creemos que la piel del plátano está bien de por sí.
No creemos que sea necesario pagar más por un vaquero gastado.
Lo podemos gastar nosotros gratis.

En nuestra estantería no tiene cabida un perfume de diseño para mascotas.

Y la mayoría de nosotros no paga 2 veces más por una cuchilla ostentosa que, en realidad, no afeita mejor,
solo para que los accionistas de la empresa puedan beber champán con Roger Federer.

¿Cerveza? Sí. Tequila. Por qué no.
¿Cerveza con sabor a tequila?

¡No en nuestro castillo!

Subid el puente levadizo y prended los calderos.
El enemigo está a las puertas.

Huele a suavizante perfumado para la ropa.
Pero no nos va a hacer pagar.
Jamás volveremos a ser cautivos de porquerías caras y sobrepublicitadas.

Somos los reyes de nuestro castillo.
En nuestro reino hay personas, no números.
Y nos conocemos por el nombre.
Somos los reyes de lo genuino, lo personal, lo indispensable.
Somos los reyes de la osadía.